Publicado: 28 de Noviembre de 2017 a las 12:27

Con este artículo pretendemos mostrar y explicar nuestra manera de trabajar y cómo hemos llegado hasta aquí.
Hace veinte años comenzamos nuestra andadura en nuestra pequeña clínica y nos gusta que continúe siendo así, nos gusta el trato familiar y cercano.
Queríamos contaros en lo que sí hemos ido cambiando y cómo hemos evolucionado.

De la facultad salimos sabiendo muchas cosas, conocíamos la enfermedad y sabíamos usar los medicamentos alopáticos ( es un "palabreja" que se utiliza para denominar a los medicamentos de uso más común en la medicina actual, antibióticos, antiinflamatorios...) para paliar estas enfermedades en mayor o menor medida. La cirugía es una herramienta que también teníamos y seguimos teniendo para apoyarnos y que soluciona muchos problemas. Esto está muy bien, podíamos aliviar mucho el sufrimiento y curar muchas enfermedades.
Pero a pesar de esto había cosas en las que nos empezamos a fijar, demandas que nos llegaban a las cuales no llegábamos con la medicina alopática. Nuestro espíritu inquieto nos llevó a conocer otros campos que amplían notablemente las posibilidades alopáticas.
La homeopatía es una terapia que con mucha tristeza vemos maltratar en los medios de comunicación. Nosotros la hemos incorporado a nuestro hacer diario. Es una terapia eficaz, sencilla y barata. Insisto en esto último porque es la clave para entender la persecución inquisitoria que la homeopatía está sufriendo a nivel mundial. La inquisición en su día y las grandes multinacionales farmaceúticas hoy en día, son capaces de anular, desprestigiar y desvalorizar todo aquello que no les repercute en ganancia de dinero o poder, a costa de la salud y el bienestar animal, humano y del planeta. Esto es así y seguramente seguirá siendo así por muchos años.
Desde nuestra humilde experiencia podemos afirmar que la homeopatía y otras terapias como la homotoxicología y las flores de Bach nos aportan y amplian cada día la posibilidad de mejorar nuestro hacer.
Esto no quiere decir que la homeopatía lo cure todo, como tampoco la alopatía, ni ninguna terapia existente. Hay un límite con la que los humanos no podemos ni nunca podremos. Podemos jugar a ser Dios pero nunca podremos serlo. Y partiendo de esta humildad nuestra filosofía es usar todo aquello que nos ofrece la tierra, todos los avances tecnológicos y científicos que tengamos a nuestro alcance y nuestra capacidad de comprensión y experimentación para mejorar cada día, todo. Practicar todo aquello que en nuestra trayectoria hemos ido aprendiendo y asumir con ilusión que aún nos queda mucho que aprender.